El retorno del fascismo imperial.

Por: Fernando Jeannot.

El retorno del fascismo comenzó con Jörg Haider, y el fascismo imperial con Donald Trump.

Algunos adjetivaron al de Jörg Haider con el vocablo feschismus compuesto con el adjetivo fesch (por fringant en francés; o sea: nuevo o novedoso) y el substantivo faschismus, representante de un fascismo new look actualmente personalizado en los EE. UU.

ArminThyrner dedicó un libro a la captura emocional o afectiva que realizó un populismo como el de Haider; el cual aplica a las mil caras del populismo de hoy en día; obviamente y, sobre todo; al fascismo imperial de Donaldo y su escolta MAGA.

Recordemos que fascismo desciende de fascio (en italiano) y hace referencia a los grupos de sicarios encargados de sembrar el terror en la población; o sea: comportamiento terrorista ejercido por violentos.

Nació en Italia allá por 1919 y derivó más tarde en el nazismo, el falangismo, el estalinismo o el trumpismo. Es una concepción económica, política y social totalitaria en camino o desfogando en un  régimen dictatorial. Al mismo tiempo, es un nacionalismo excluyente disfrazado de iliberalismo por la verborragia trumpista a fin de no asustar a los mal informados emigrantes de Villamelón.

Por otra parte, tengamos presente que todo imperio consiste en un régimen de dominación lo más universal posible, el cual está basado en: (a) la coerción militar/policial (b) el pago de tributos en dinero o en especies o en otros intangibles, y (c) la dominación territorial de la periferia imperial.

Se manifiesta en diversas maneras: (1) imperialismo político = control directo de un territorio mediante colonización o anexión (2) económico = explotación de recursos y mercados de las economías dominadas (3) cultural = imposición de valores, lengua y costumbres de la cultura dominante (4) militar = presencia de bases y fuerzas armadas terrestres, navales o aéreas en función del control estratégico.

      La realidad del presente fascismo imperial acrisola su poder avasallante para transformar en súbditos a los ciudadanos libres colonizados por los fascismos imperiales de cualquier color. De cualquier color, porque en Occidente; particularmente los EE. UU.; visten de blanco a sus líderes y a sus manadas; mientras que en Oriente China hace lo propio en color rojo.

Tanto en occidente como en oriente, el fascismo blanco o rojo reaparecieron durante el epílogo del desorden internacional posterior a la Guerra 2 del siglo 20 cuando se mundializó el ímpetu democrático, al contrario de la fatiga democrática de nuestros días.

En el siglo 17, Baruch Spinoza llamó pasiones tristes a los comportamientos ciudadanos del quietismo que acepta cualquier cosa. La fatiga democrática actual es otra pasión triste que promueve el aventurerismo económico, político y social del fascismo imperial. Este último encuentra un caldo de cultivo en la Incertidumbre 21 propia de un nuevo desorden internacional; la cual fue profundizada por la captura y extradición de Nicolás Maduro.

¿Qué sucederá mañana con la Incertidumbre 21? Es imposible saberlo, porque la realidad es anergódica y porque el fascismo imperial de Trump utiliza a la confusión como método para interactuar con agentes internos o externos.

En el marco de la Incertidumbre 21 y en estos días, el fascismo blanco del nuevo Lucio Domicio Enobarbo, alias Nerón, negocia un acuerdo petrolero con el fascismo rojo de Delcy Eloína Rodríguez Gómez, Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López porque le importa un bledo la restauración democrática en Venezuela. Si los gurkhas al servicio del fascismo imperial de Donaldo pregonan alegremente que la operación militar en Venezuela significa La paz por la fuerza, se equivocan de significación porque en realidad lo que entraña este suceso es La fuerza para imponer la ley de la jungla.

Ley de la jungla que será muy inclemente con América Latina víctima de la Doctrina Donroe. La Doctrina Donroe es el corolario Trump a la Doctrina Monroe, el cual transforma un principio diplomático del siglo 19 en una política de intervención militar y supremacía regional del siglo 21. Trump así la rebautizó tras la captura de Nicolás Maduro en Venezuela, presentándola como una versión superada de la Monroe, mediante un enfoque más agresivo y directo. De la mano del fascismo imperial, retorna el patio trasero de los EE. UU.

En su inmensa megalomanía, el nuevo Nerón tiene la grotesca pretensión de aspirar al Nóbel de la Paz al aplicar una Doctrina Donroe que buscará: (1) la supremacía regional en América Latina, (2) acciones militares directas, (3) acciones simbólicas como rebautizar al Golfo de México, (4) propuestas insolentes como adquirir los territorios de Canadá, Panamá o Groenlandia. Desde (1) hasta (4) está implícito el mensaje geoeconómico, político y social, de excluir a China y Rusia del patio trasero latinoamericano; quienes aceptan esta división del mundo en tres zonas de influencia preferente a fin de construir sus propios patios traseros.

El tiempo del mundo digitado por el fascismo imperial que se avecina, pretenderá sepultar a la democracia dialogística de nuestros mejores deseos; mal podremos evitar esta sepultura si nos autocompadecemos con pasiones tristes.

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