Guerra permanente 21.

Por: Fernando Jeannot.

      El ataque de EE. UU e Israel a Irán consagró a la guerra permanente del siglo 21.

      La guerra permanente reconfigura a la estructura artefactual del planeta y sus naciones mediante un enfrentamiento que repercute de modo duradero e indefinido, en las economías, las políticas y las sociedades.

      El ser humano ha demostrado ser proclive a la guerra permanente desde la época de las cavernas hasta el día de hoy mediante el conflicto entre el instinto de vida con el instinto de muerte. En el caso de que estalle la guerra nuclear, el instinto de muerte ganará la partida.

      A lo largo y ancho de la historia, la guerra permanente evidencia la interacción entre diversas variables tales como las siguientes.

  1. Recursos materiales o disputas territoriales.
  2. Creencias religiosas o políticas o raciales.
  3. Dominio internacional y rivalidades entre las potencias.
  4. Desorden institucional y organizativo en el mundo.
  5. Batalla cultural.
  6. Diversidad conflictiva de las estructuras artefactuales.

      Finalizada la Guerra Mundial 2 en 1945, la humanidad creyó en la paz permanente. Vana ilusión; porque bastaron dos años para que en1947 estallara la Guerra Fría echando por tierra a la quimera de la paz permanente.

Últimamente, el sendero de la guerra permanente transitó por la lucha contra las drogas desde 1971; por el terrorismo multinacional desde 2001; por los conflictos cibernéticos desde 2010; y, desde 2020, por la guerra híbrida; más que permanente; en Ucrania y Medio Oriente donde se combinan la guerra convencional con la cibernética con la mediática y con la económica.

 Como parte de la doctrina de seguridad israelí, las expresiones amenaza existencial y ataque preventivo han sido enarboladas por sus gobernantes en muchas confrontaciones   libradas con sus vecinos; el ataque a Irán el 290326 escribió con tinta indeleble la confirmación de la guerra permanente, esta vez en la defensa y el ataque preventivo del Occidente liderado por los EE. UU.

He aquí una caracterización simple de las causas básicas de la guerra permanente en la historia.

En la Antigüedad predominaron las guerras causadas por las disputas territoriales y los recursos agrícolas. En la Edad Media, los conflictos religiosos; en el siglo 19, la era de los imperialismos; en el siglo 20, la mundialización del fordismo en economías cerradas; en el siglo 21 el umbral mundializado de la economía numérica.

Su duración es indefinida porque bien puede haber un acuerdo pacificador en el escenario AA, cuando al mismo tiempo continúan las confrontaciones de diferentes intensidades en otros BB, CC, etc.

A diferencia de la guerra convencional entre Estados, en la guerra permanente los enemigos son difusos y transnacionales, tales como el narco tráfico o los hackers, o los terroristas, o la Banca Sombría, o los Refugios Fiscales.

      En mayor medida que Putin y las exportaciones rusas, los complejos militares/industriales son los grandes ganadores de la guerra permanente; mientras que; por otra parte; todo el mundo pierde con modalidades más o menos dramáticas y terribles.

En la guerra permanente no solamente se enfrentan fuerzas militares, sino también otras tales como los usos y las costumbres más o menos provincianos. En esta batalla cultural, un beligerante esgrime el conflicto de civilizaciones para imaginar una invasión silenciosa personalizada en los inmigrantes abocados a imponer sus tradiciones y usanzas nacionales a la población anfitriona, o que están imputados con un número considerable de delitos o, sobre todo, que han realizado una migración ilegal. En el caso de que los inmigrantes persistan en esta intención arbitraria, personalizarán al conflicto de civilizaciones propio de la guerra permanente. En nombre de la seguridad interior, la población anfitriona puede sacarse de encima cualquier comportamiento buenista; por no decir ingenuo.

Con ambiente de inseguridad o sin él, la violencia deviene no solamente habitual, sino normal para los pobladores pacíficos. A esta normalización de la violencia contribuyen en buena medida las verbalizaciones insultantes y groseras de los políticos, de los comunicadores, de los panelistas o conferencistas. Recuérdese que la violencia verbal antecede a la física de la guerra permanente.

Como es fácil de prever, la guerra permanente infunde miedo y hasta pavor en las gentes, particularmente cuando aparece la amenaza nuclear. El temor al futuro causa diversas respuestas emocionales, algunas de ellas pavorosas y otras escapistas. El infierno se seculariza con mediaciones muy ligadas a los modelos mentales de la población.

En el dominio de la guerra permanente, la paz del mismo género no es otra cosa que un luminoso espejismo.

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